Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, el 28 de febrero, el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial, se encuentra bloqueado. Los ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra Irán han llevado a las navieras a suspender sus operaciones, dejando más de 200 petroleros inmovilizados. Según varios medios estadounidenses, Irán habría comenzado a colocar minas en la zona. Desminar el estrecho de Ormuz representa, sin embargo, un desafío complejo y peligroso, agravado por la reducción de las capacidades de lucha antiminas en varios países, lo que hace que las operaciones sean largas y arriesgadas.
En este contexto, Exail Technologies, una empresa francesa especializada en drones navales y la lucha contra minas, está atrayendo la atención de las marinas y los mercados financieros de todo el mundo. Fundada en 2022 tras la fusión de ECA Group e iXblue, Exail se ha posicionado rápidamente como líder mundial en sistemas autónomos de desminado. Su sistema estrella, UMIS (Unmanned Mine countermeasures Integrated System), combina drones submarinos y de superficie, robots teledirigidos y drones kamikaze K-STER para detectar, identificar y neutralizar las minas a distancia, sin exponer a las tripulaciones al peligro, tal como explica el medio especializado Journal du Geek.
Un creciente número de pedidos
Según la empresa, este dispositivo permite cubrir varias zonas simultáneamente, acelerando significativamente el proceso de desminado en comparación con los métodos tradicionales. Exail Technologies afirma tener una tasa de éxito superior al 90% en las licitaciones ganadas en los últimos seis años y se posiciona como “el único actor que dispone de todos los drones necesarios para las misiones de desminado submarino con drones”.
Exail Technologies cuenta actualmente con una impresionante cartera de pedidos. Cientos de drones K-STER (que representan cerca de 40 millones de euros) y varios sistemas UMIS completos han sido adquiridos por la OTAN y diversas marinas, especialmente en Asia y Oriente Medio. Los analistas financieros estiman que la situación en el estrecho de Ormuz podría generar nuevos pedidos, con un interés particular por parte de países como Omán, Qatar o Kuwait.
