El hábito del presidente Donald Trump de regalar zapatos que no ajustan a los miembros de su gabinete ha sido calificado por analistas especializados en psicología de sectas y tácticas autoritarias como un ritual calculado de humillación diseñado para reforzar el control autoritario.
Según el columnista de Salon, Chauncey DeVega, los zapatos de cuero Oxford Florsheim de 145 dólares sirven como una «declaración de lealtad» dentro de un patrón más amplio de degradación pública.
Fotografías muestran que los zapatos del Secretario de Estado, Marco Rubio, son notablemente grandes, y se informa que Trump se burla de los funcionarios sobre el tamaño de sus pies, insinuando la potencia sexual. El experto en psicología de sectas, Stephen Hassan, rastreó la estrategia hasta la manipulación autoritaria clásica, explicando que los seguidores de las sectas están «psicológicamente y emocionalmente programados» para pensar, sentir y comportarse como el líder de la secta. DeVega compara esta táctica con la de dictadores históricos como Stalin, quien exigía aplausos interminables y obligaba a sus subordinados a bailar por orden.
Los miembros del gabinete de Trump aceptan públicamente la humillación mientras mantienen roles como «sycophants payasos» alabando a Trump como el «mayor presidente en la historia de Estados Unidos».
