La economía mundial muestra signos de debilitamiento generalizado, aunque la atención se centra cada vez más en el impacto de las tensiones en Oriente Medio. Esta situación se presenta en un momento crucial, coincidiendo con la publicación de los primeros datos del PMI (Índice de Gerentes de Compras) de marzo, que ofrecen una visión general del estado actual de la economía global.
En este contexto, el PMI manufacturero de Estados Unidos para marzo se presenta como un indicador clave. Existe la posibilidad de que este índice se vea afectado negativamente por el aumento de los precios del petróleo, una consecuencia directa de la inestabilidad en Oriente Medio.
Las principales vías de transmisión de las tensiones en Oriente Medio a la economía mundial se identifican en las restricciones de suministro y el consiguiente aumento de los precios de la energía.
