Praga – El equipo Sparta de Praga tuvo que trasladar sus partidos de playoffs a un lugar emblemático: el pabellón deportivo de Holešovice, donde jugaron durante 53 años. Esta decisión se debió a que el O2 Arena estaba ocupado por una competición de patinaje artístico.
El pasado domingo, el Sparta recibió al Plzeň en un emocionante partido de la Extraliga, devolviendo la vida a la legendaria Sportovní Arena después de once años. El encuentro terminó con una derrota para el Sparta por 3-4 en la prórroga, dejando al equipo con una desventaja de 1-2 en la serie de cuartos de final.
El pabellón deportivo de Holešovice, construido en la década de 1950, tiene una capacidad para 13.238 espectadores en partidos de hockey, lo que lo convierte en el segundo recinto más grande de la República Checa después del O2 Arena. A lo largo de su historia, ha albergado eventos importantes como cuatro Campeonatos Mundiales de Hockey (1972, 1978, 1985 y 1992), dos Campeonatos Mundiales de Patinaje Artístico (1962 y 1993) y una final de la Copa Davis (1980).
El ambiente en el pabellón fue descrito como único, con un ambiente ruidoso y apasionado. Durante el partido, se vieron luces intermitentes, se escucharon canciones de artistas locales como Daniel Landa y Tři Sestry, e incluso se proyectó una imagen de Godzilla en la pantalla. A pesar de la derrota, el Sparta disfrutó de un ambiente nostálgico y especial en su antiguo hogar.
El pabellón deportivo de Holešovice también tiene una historia rica, habiendo sido sede de conciertos de artistas internacionales como Depeche Mode, Rolling Stones y AC/DC. En 1989, el cantautor Karel Kryl ofreció su primer concierto en la República Checa después de su exilio.
