Teherán ha responsabilizado a Estados Unidos e Israel por el reciente ataque contra el complejo de Shahid Ahmadi Roshan de Natanz, donde se ubican centrifugadoras destinadas al enriquecimiento de uranio. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) denunció en un comunicado recogido por la agencia IRNA que este ataque contraviene las leyes y compromisos internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación (TNP). El incidente se produce tras ofensivas previas en febrero y bombardeos ocurridos durante el conflicto de 2025.
A pesar de la ofensiva, las autoridades iraníes aseguran que no se ha detectado ninguna fuga de materiales radiactivos y que no existe peligro para los residentes de las zonas aledañas. El ejército israelí, por su parte, ha negado tener conocimiento del incidente. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) enfrenta limitaciones para supervisar las plantas afectadas debido al conflicto previo.
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El complejo de Shahid Ahmadi Roshan de Natanz fue atacado en la mañana del sábado 21 de marzo. Foto: AFP
Irán afirma haber alcanzado una nave israelí
La Guardia Revolucionaria iraní confirmó haber impactado un caza F-16 israelí en su espacio aéreo central el sábado. Según el departamento de relaciones públicas del cuerpo militar, los sistemas de defensa de la Fuerza Aeroespacial interceptaron la aeronave a las 3:45 de la madrugada, contabilizando tres aviones derribados en 22 días de conflicto.
El ejército israelí rechazó la pérdida del avión, asegurando que la tripulación completó su misión bajo los protocolos de seguridad establecidos. Si bien admitieron que se detectó el lanzamiento de un misil superficie-aire hacia una aeronave, sostuvieron que el vehículo no sufrió daños y la misión se completó según lo previsto.
La ONU y Rusia condenan el ataque
Rafael Grossi, director del organismo de la ONU que supervisa el programa atómico iraní, instó a la moderación militar a través de la red social X para evitar cualquier riesgo de accidente nuclear. Asimismo, confirmó que los sensores no registran incrementos en los niveles de radiación fuera del recinto afectado.
Rusia, socio estratégico de Irán, manifestó su rechazo a través de su portavoz, María Zajárova, y exigió en Telegram una respuesta de la comunidad internacional, incluyendo a los líderes de la ONU y del OIEA. Consideran que es su deber ofrecer una valoración objetiva e imparcial de estas acciones, que plantean riesgos de una catástrofe a gran escala en Oriente Medio y amenazan la paz y la seguridad regional.
Israel contradice a Trump y promete más ataques contra Irán
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que los ataques contra Teherán se intensificarán a partir del domingo 22 de marzo. Detalló que la ofensiva “contra el régimen terrorista iraní y las infraestructuras en las que se apoya” se llevará a cabo en conjunto con Estados Unidos. “No nos detendremos hasta que se alcancen todos los objetivos de la guerra”, sentenció. Esta postura contrasta con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien había afirmado que Washington estaba considerando una reducción gradual de las operaciones bélicas debido a presiones diplomáticas o internas.
Simultáneamente, se informó sobre el lanzamiento de misiles contra una base estadounidense-británica en el océano Índico, según la agencia Mehr. Además, el Reino Unido autorizó al gobierno estadounidense a utilizar sus bases para atacar objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, cumpliéndose así la tercera semana de la guerra en Medio Oriente.
Irán ataca una base estadounidense-británica
Teherán disparó dos misiles balísticos contra la base militar de Diego García en el océano Índico, según la agencia Mehr, citada por Reuters. Aunque el armamento no alcanzó su objetivo final, las autoridades persas calificaron la operación como un “paso significativo” para demostrar que su capacidad de fuego supera las expectativas internacionales. La portavoz oficial subrayó que esta acción bélica refleja el poderío del país, mientras que fuentes británicas confirmaron a AFP el fracaso de la ofensiva.
Este incidente ocurrió poco antes de que el Gobierno del Reino Unido autorizara a Washington el uso de sus instalaciones para ejecutar ataques contra sitios iraníes vinculados a incidentes en el estrecho de Ormuz. Una fuente británica destacó que la incursión resultó fallida, a pesar de que el régimen iraní afirma que el alcance de sus proyectiles es mayor de lo previsto por sus adversarios.
Reino Unido aprueba el uso de sus bases contra Irán
El Gobierno de Keir Starmer autorizó la expansión del uso de bases militares británicas por fuerzas estadounidenses para intervenir contra las instalaciones iraníes que bloquean el estrecho de Ormuz. A través de esta resolución, Londres permite que el ejército estadounidense ejecute “operaciones defensivas” para “neutralizar” los ataques contra buques en dicho paso estratégico.
Esta decisión ha generado una fuerte controversia política, con acusaciones del ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien señala al primer ministro por ignorar la voluntad popular al facilitar acciones de “agresión”. Mientras la líder opositora Kemi Badenoch califica el cambio de postura como un “giro de 180 grados”, el Ejecutivo sostiene que su decisión cumple con el derecho internacional y evita la participación directa de tropas británicas en los asaltos.
Encuesta: opiniones divididas en EE.UU.
Cerca del 65% de los estadounidenses anticipa que Trump ordenará el inicio de una guerra terrestre a gran escala en Irán, aunque “solo el 7% apoya la idea”. Según el nuevo sondeo de Reuters/Ipsos, la aprobación del mandatario se mantiene estable en un 40%, cifra registrada tras la ofensiva del pasado 28 de febrero.
Mientras la administración evalúa el uso de fuerzas aéreas y navales en el estrecho de Ormuz o el envío de tropas a la costa iraní, la opinión pública muestra una clara división frente a la posible ocupación de la isla de Jarg, un punto neurálgico de las exportaciones petroleras de Teherán.
El estudio, realizado a 1.545 adultos, indica que un 77% de los republicanos respalda los ataques actuales, en contraste con el rechazo mayoritario de demócratas e independientes. A nivel general, el 59% de la población condena el conflicto bélico y el 55% se opone a cualquier incursión de soldados en el terreno, independientemente de su magnitud.
