El reciente concierto de regreso de BTS ha desatado un acalorado debate entre los internautas coreanos tras conocerse informes sobre el uso de fondos públicos.
Según estimaciones de firmas de valores nacionales, se espera que el beneficio operativo de HYBE en 2026 alcance entre 451 mil millones de wones coreanos (aproximadamente 300 millones de dólares estadounidenses) y 537 mil millones de wones coreanos (alrededor de 357 millones de dólares estadounidenses). Sin embargo, también se reveló que el Gobierno Metropolitano de Seúl y el gobierno nacional invirtieron aproximadamente 27.1 mil millones de wones coreanos (unos 18.0 millones de dólares estadounidenses) en fondos públicos para apoyar el concierto.
Además, el Primer Ministro Kim Min Seok realizó una visita directa a HYBE, mientras que los permisos para el uso de importantes sitios del patrimonio cultural, incluyendo el Palacio de Gyeongbokgung, la Plaza de Gwanghwamun y la Puerta Sungnyemun, fueron procesados rápidamente. Tras la noticia, las comunidades en línea se llenaron rápidamente de reacciones críticas.
Algunos internautas expresaron su frustración por el uso de dinero y recursos de los contribuyentes para un concierto con fines de lucro.
- ARMY debe estar muy orgulloso.
- Usando mi dinero de impuestos y aún tengo que pasar por registros corporales, ¡qué asco!
- ¿Están locos?
- ¿Qué es tan genial de BTS como para gastar dinero de los impuestos así? Estoy muy molesto. Mis impuestos se están evaporando así. BTS y HYBE deberían pagarlo.
- Antes de que este problema se resuelva, los fans deberían guardar silencio sin importar cuán exitoso sea el regreso. A nadie le desagrada BTS, y todos piensan que son una fuerza líder en el K-Pop, pero este es un tema completamente diferente.
A medida que continúan las discusiones, la situación se ha convertido en una conversación más amplia sobre el equilibrio entre la promoción cultural y el gasto público. Si bien BTS sigue siendo ampliamente reconocido como un líder en el K-Pop a nivel mundial, la controversia destaca la creciente sensibilidad pública en torno al uso de recursos gubernamentales para eventos de entretenimiento a gran escala.
