A principios de 2026, el presidente francés Emmanuel Macron ha manifestado su intención de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años, argumentando un impacto perjudicial en la salud mental de los jóvenes. Esta propuesta ha generado un debate entre los adolescentes, quienes comparten sus experiencias y opiniones sobre el tema.
Chiara, una estudiante de 16 años, señala que las plataformas sociales fomentan la comparación entre adolescentes, especialmente entre las chicas, quienes a menudo envidian los cuerpos de las modelos. Además, denuncia que los algoritmos crean “burbujas” que exponen a los jóvenes a contenidos relacionados con enfermedades mentales, glorificándolas, y que el carácter adictivo de estas plataformas puede generar complejos e inseguridades.
“Las redes sociales no crean el malestar, pero pueden revelarlo o intensificarlo”
No obstante, Chiara reconoce que la prohibición podría ser difícil de implementar, ya que los menores de 15 años y las propias plataformas encontrarán formas de sortearla.
Mayoría de edad digital
Noémie, también de 16 años, describe las redes sociales como una adicción, diseñadas para un uso ilimitado y sin moderación. Además, advierte sobre la exposición al acoso y a imágenes impactantes que pueden causar traumas, afectar la atención y deteriorar la salud mental. En su opinión, los algoritmos atrapan a los usuarios en un ciclo de sufrimiento, y la influencia de las redes sociales puede ser mortal. Considera que, sin una regulación clara, se está dando un “regalo” a las grandes empresas tecnológicas.
Por su parte, Samuel, de 15 años, aunque no utiliza las redes sociales, observa que pueden ser una fuente de entretenimiento e información, pero que deberían estar supervisadas por adultos capaces de discernir la fiabilidad de los contenidos. Le preocupa la desinformación, la presencia de personas malintencionadas y la dependencia que algunos de sus amigos muestran hacia sus teléfonos, lo que limita sus interacciones sociales y actividades extracurriculares. Sin embargo, cree que la prohibición es inviable y que la educación y el acompañamiento son más efectivos.
Interdicción justificada
Matilda, de 16 años, aunque reconoce que la medida puede ser impopular, subraya los peligros del uso masivo de las redes sociales, como la exposición a contenidos inapropiados y el riesgo de adicción, especialmente debido a los algoritmos. A pesar de reconocer que las redes sociales también pueden ser beneficiosas, ofreciendo un espacio de expresión e información, considera que la prohibición está justificada para proteger a los más vulnerables.
Expresión y creatividad
Lisandro, de 17 años, expresa su desacuerdo con la propuesta de prohibición. Si bien reconoce los problemas relacionados con la adicción, la falta de autoestima y el ciberacoso, argumenta que las redes sociales también tienen una utilidad creciente. Destaca que, en la adolescencia, los jóvenes buscan grupos de pertenencia y afirman su identidad, y que las redes sociales facilitan este proceso. Además, señala que pueden ser una herramienta para el desarrollo artístico y que retrasar el acceso a estas herramientas equivale a retrasar el aprendizaje en un mundo cada vez más digital.
En definitiva, el debate sobre la prohibición de las redes sociales a menores de 15 años es complejo y refleja las diferentes perspectivas sobre el impacto de estas plataformas en la vida de los jóvenes.
