La Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con FIGO, ICM, Jhpiego y UNFPA, ha desarrollado una guía de implementación para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la hemorragia posparto (HPP). Esta guía ofrece un marco integral y basado en evidencia para ayudar a los países a traducir las recomendaciones clínicas globales en prácticas sostenidas y efectivas.
A pesar de la existencia de intervenciones que salvan vidas, la HPP sigue siendo una de las principales causas de mortalidad materna prevenible en todo el mundo. La guía responde a los desafíos persistentes en la implementación de intervenciones existentes, incluyendo la falta de alineación de políticas, cadenas de suministro frágiles, capacidad limitada del personal de salud y retrasos en el diagnóstico y tratamiento, factores que afectan desproporcionadamente a las mujeres en entornos de bajos recursos y humanitarios.
La guía se basa en el marco EPIS (Exploración, Preparación, Implementación, Sostenimiento), un enfoque estructurado de cuatro etapas fundamentado en la ciencia de la implementación. Este marco apoya a los responsables políticos, los gestores de programas y los líderes clínicos para evaluar sistemáticamente la preparación, planificar intervenciones, implementar cambios y garantizar la sostenibilidad a largo plazo. Su metodología se basa en una amplia consulta con las partes interesadas, incluyendo a más de 130 expertos globales y un taller técnico con representantes de múltiples países de África y Asia.
La guía reconoce que fortalecer la respuesta a la HPP no es solo un desafío técnico, sino también humano y organizacional. Por lo tanto, enfatiza el liderazgo, la comunicación y el cambio de comportamiento como componentes esenciales para una implementación exitosa. Complementando el marco EPIS, la guía fomenta enfoques que se basen en las fortalezas existentes del sistema, fomenten la participación de las partes interesadas y promuevan el aprendizaje y la adaptación continuos.
Una característica clave de la guía es su flexibilidad, ya que proporciona marcos adaptables que pueden ajustarse a diversos contextos nacionales y subnacionales, manteniendo la fidelidad a las recomendaciones basadas en evidencia. Se presta especial atención a los entornos frágiles y humanitarios, donde los sistemas de salud enfrentan limitaciones adicionales y requieren estrategias específicas. La guía también destaca la importancia de la participación comunitaria y los enfoques culturalmente sensibles para garantizar que las intervenciones sean aceptables, equitativas y sostenibles.
El análisis identifica varios factores críticos para una implementación efectiva, incluyendo un liderazgo sólido y un compromiso político esencial para impulsar las reformas y movilizar los recursos. La participación amplia de las partes interesadas, como los responsables políticos, los clínicos, las comunidades y los socios de desarrollo, garantiza que los esfuerzos de implementación sean inclusivos y respondan a las necesidades locales. La guía también subraya la importancia de colocar a las mujeres y las niñas en el centro del diseño y el seguimiento de los programas, asegurando que los servicios sean respetuosos de los derechos y sensibles a sus necesidades.
La alineación de los recursos es otra prioridad clave, que requiere que los países desarrollen planes de implementación con costos y aseguren una financiación sostenible. El fortalecimiento de la capacidad se extiende más allá de los enfoques de capacitación tradicionales para incluir la tutoría, el aprendizaje entre pares y las mejoras a nivel del sistema en las redes de referencia y las cadenas de suministro. La guía aboga por enfoques integrados y a largo plazo en lugar de intervenciones únicas, reconociendo que un impacto sostenido requiere una inversión continua y el fortalecimiento del sistema.
En última instancia, esta guía de implementación proporciona una hoja de ruta práctica para reducir las muertes maternas prevenibles por hemorragia posparto. Al abordar las barreras sistémicas que han limitado el progreso hasta la fecha, apoya a los países para que brinden atención de alta calidad, oportuna y equitativa, lo que puede conducir a mejoras significativas en los resultados de salud materna y contribuir a los esfuerzos globales para defender los derechos de las mujeres y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
