La fertilización se ha posicionado como una herramienta indispensable para asegurar la rentabilidad en la campaña gruesa 2024/25, especialmente ante un escenario de clima impredecible y un contexto económico incierto, caracterizado por la caída de precios y los derechos de exportación.
De acuerdo con ensayos realizados por el INTA y Fertilizar, la implementación adecuada de tecnología en fertilización ha sido responsable del 20% del rendimiento en el cultivo de maíz y del 10% en la soja. La importancia de un manejo nutricional correcto es evidente, ya que las insuficiencias nutricionales pueden generar brechas de rendimiento de hasta el 47% en el maíz y el 35% en la soja.
En relación con la campaña maicera 2025/26, Raúl Paillot, gerente comercial de NK, ha indicado que existen expectativas favorables para los productores y el mercado. Esta perspectiva positiva se fundamenta en la recuperación de la superficie sembrada, que se había perdido el año anterior, y en la presencia de condiciones hídricas óptimas desde el comienzo de la campaña.
Para maximizar la rentabilidad y aportar valor real al lote, resulta fundamental la aplicación de recomendaciones técnicas precisas sobre los niveles de fertilización, la densidad y las fechas de siembra, factores que permiten optimizar la productividad y el aporte de nutrientes al suelo.
