Un gesto denegado en el terreno de juego generó tensiones entre dos compañeros de los Seattle Mariners durante el Clásico Mundial de Béisbol.
El incidente entre Raleigh y Arozarena
Durante el encuentro entre Estados Unidos y México, en el cual el equipo estadounidense se impuso con un marcador de 5-3, el receptor Cal Raleigh rechazó el intento de saludo de Randy Arozarena mientras este último se preparaba para entrar a la caja de bateo. El incidente ocurrió entre dos jugadores que comparten equipo en las Grandes Ligas.
Arozarena no ocultó su malestar tras el juego y expresó fuertes palabras en una entrevista con el periodista mexicano Luis Gilbert. El jugador manifestó que le gustaría decirle a Raleigh, en cuatro idiomas, que debería agradecer a Dios por tener padres con buena educación.
La respuesta de Cal Raleigh
Posteriormente, Raleigh buscó calmar la situación a través de una llamada de FaceTime con reporteros de los Mariners. El jugador afirmó que no considera que el incidente sea un problema importante y manifestó su cariño y respeto hacia Arozarena y la selección de México.

“Ya me puse en contacto con él personalmente para hablar. Obviamente, cuando regresemos a Seattle, somos familia, somos hermanos”, señaló Raleigh, quien agregó que se disculpó en caso de que Arozarena se hubiera sentido irrespetado, argumentando que su actitud fue parte de la intensidad y energía del juego.
Perspectiva del equipo y contexto
El mánager de los Mariners, Dan Wilson, también abordó el tema, atribuyendo el suceso a la naturaleza competitiva de ambos atletas.
Este tipo de situaciones no han sido aisladas en el torneo; previamente se registró un incidente similar entre Australia y Chequia. Se ha señalado que una posible razón por la cual los receptores evitan los apretones de manos es para evitar que sustancias pegajosas, como la peztana o el pino, ensucien su mano de lanzamiento.
