Los peligros invisibles de los aditivos alimentarios: riesgos de cáncer y diabetes
El consumo elevado de conservantes, sustancias añadidas a los alimentos procesados industrialmente, está asociado con un incremento en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y cáncer, según revelan investigaciones recientes.

Dos estudios publicados el 8 de enero, basados en el seguimiento de más de 100,000 participantes de la cohorte NutriNet Santé, subrayan la necesidad de limitar tanto la presencia de estos aditivos en los productos como su consumo. Estas investigaciones fueron llevadas a cabo por un equipo de investigadores del Inserm, el Inrae, el Cnam y las universidades Paris Cité y Sorbonne Paris Nord.
Entre los hallazgos más destacados, se señala que el uso de nitrato de potasio (E252) se vincula con un aumento del 13% en el riesgo general de cáncer y un incremento del 22% específicamente en el riesgo de cáncer de mama.
¿Qué son los aditivos alimentarios?
De acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a las bebidas y alimentos con diversos objetivos, tales como mantener o mejorar su seguridad, frescura, sabor, textura o apariencia.
Estas sustancias pueden provenir de diversas fuentes:
- Naturales: Como la vitamina C (E 300) y la pectina (E 440) presentes en las frutas, el lycopène [E 160d(ii)] de los tomates o la lecitina (E 322) encontrada en el maíz, las semillas de soja, los cacahuetes y las yemas de huevo.
- Animales: Por ejemplo, el ácido carmínico (E 120), obtenido de las cochinillas.
- Minerales: Como el carbonato de calcio (E 170), derivado de la caliza molida.
- Sintéticos: Sustancias sintetizadas químicamente, como el lycopène sintético (E 160d(i)).
En la Unión Europea, existen más de 300 sustancias autorizadas como aditivos alimentarios. Todas ellas se identifican mediante un “número E”, el cual indica que el aditivo ha sido sometido a pruebas de seguridad y que su uso ha sido aprobado antes de permitirse en las denrées alimentarias.
