La película de 1964 Goldfinger, protagonizada por Sean Connery en el papel de James Bond, ha sido clasificada por Rotten Tomatoes entre las mejores películas de todos los tiempos.
Considerada como una pieza fundamental que definió la fórmula icónica de la franquicia 007, el filme sigue al agente especial en su misión por detener a un poderoso magnate y evitar un plan para asaltar Fort Knox que podría aniquilar la economía mundial.
La cinta es reconocida por consolidar la imagen de James Bond tal como se conoce hoy en día, introduciendo el uso de gadgets que se convertirían en el sello distintivo de la serie y la célebre frase: «Un martini. Agitado, no revuelto».
