Mercados reaccionan a alto el fuego en Medio Oriente y anticipan datos clave de China y EE. UU.
Un acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ha impulsado un rally generalizado en los mercados globales, mitigando la tensión geopolítica que dominaba el sentimiento de los inversores. Esta noticia provocó que el petróleo registrara su caída semanal más pronunciada desde el año 2020, a medida que se recalibraban los riesgos de interrupción del suministro energético, aunque persiste la incertidumbre debido a que el Estrecho de Ormuz permanece cerrado.
Situación económica en Estados Unidos: entre el alivio y la estanflación
En el mercado estadounidense, las acciones extendieron un rally de alivio liderado por el sector tecnológico. Sin embargo, este optimismo coexiste con una profundización de las preocupaciones sobre una posible estanflación en el país.

Los datos de inflación de marzo reflejaron esta dualidad. El Índice de Precios al Consumidor (CPI) general aumentó un 0,9% mensual y un 3,3% interanual, impulsado principalmente por los costos de la energía. No obstante, la inflación subyacente mostró una tendencia más controlada, con un incremento del 0,2% mensual y un 2,6% anual, lo que permitió al mercado interpretar el repunte general como un fenómeno concentrado en la energía y no como un resurgimiento inflacionario amplio.
La agenda económica para los próximos días incluye la publicación del Índice de Precios al Productor (PPI) de marzo el 14 de abril, seguido de las cifras de precios de importación y exportación el 15 de abril.
Perspectivas globales: China, Reino Unido y la Eurozona
La atención de los inversores se centra ahora en Asia, específicamente en China, donde se espera la publicación del PIB del primer trimestre y otros datos económicos fundamentales. En este contexto, los riesgos de deflación en la economía china parecen estar disminuyendo materialmente.
En otras regiones, el mercado estará atento a las actualizaciones de crecimiento del Reino Unido. Mientras tanto, en la eurozona, las encuestas empresariales señalan que los elevados costos energéticos continúan lastrando la actividad industrial, lo que ha llevado a los responsables de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) a reiterar un enfoque cauteloso respecto a la normalización de sus políticas.
