La grasa abdominal acelera el envejecimiento del cerebro: lo que debes saber
La acumulación de grasa abdominal es mucho más que un problema estético. Más allá de la apariencia física, la ciencia indica que el tipo de grasa que se almacena en el cuerpo puede determinar la velocidad a la que envejece el cerebro.
Grasa subcutánea frente a grasa visceral
Para entender este riesgo, es fundamental distinguir entre los dos tipos de grasa presentes en el abdomen:
- Grasa subcutánea: Es la grasa que se encuentra directamente bajo la piel y es «agarrable». Esta es metabólicamente menos activa.
- Grasa visceral: Se ubica profundamente en la cavidad abdominal, rodeando órganos internos como el hígado, el estómago y el intestino. Esta grasa es hormonalmente activa y promueve la inflamación.
La grasa visceral actúa como un órgano metabólico propio, produciendo mensajeros que fomentan la inflamación en el cuerpo, desestabilizan el azúcar en sangre y deterioran la sensibilidad a la insulina. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Escuela de Medicina de Harvard, estos procesos están estrechamente vinculados con riesgos cardiovasculares, enfermedades metabólicas y procesos neurodegenerativos.
El impacto en la estructura y función cerebral
La relación entre la grasa abdominal y la salud mental ha sido respaldada por diversas investigaciones. Un estudio de observación realizado durante 16 años demostró que aquellas personas que redujeron específicamente la grasa visceral presentaron, posteriormente, un mejor rendimiento cognitivo y una menor contracción del cerebro.
Asimismo, una investigación de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, presentada en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA) en Chicago, analizó a 1.164 adultos sanos con una edad promedio de 55 años. Mediante el uso de resonancias magnéticas de cuerpo completo e inteligencia artificial para calcular la «edad cerebral» (la apariencia estructural del cerebro), el equipo liderado por Cyrus Raji encontró que el cerebro parecía más envejecido en personas que tenían una mayor proporción de grasa visceral en relación con su masa muscular.
La protección a través del músculo y el ejercicio
El estudio también reveló que la grasa subcutánea no tuvo influencia en la edad del cerebro. En cambio, se observó una conexión positiva entre la masa muscular y la salud cerebral: los participantes con más músculo tendían a tener cerebros que parecían más jóvenes.
Estos hallazgos sugieren que el entrenamiento de fuerza puede ayudar a ralentizar el envejecimiento biológico. Quienes fortalecen su masa muscular y, simultáneamente, reducen la grasa visceral, obtienen un doble beneficio para proteger su cerebro y mantener la juventud mental durante más tiempo.
