El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al declarar mediante una publicación en redes sociales que Israel está «prohibido» de bombardear el Líbano, según informaron medios internacionales.
El anuncio se produce en un contexto de alto el fuego entre Israel y el grupo Hezbolá en el sur del Líbano, acuerdo que entró en vigor tras semanas de intensos enfrentamientos. Según reportes, Trump habría utilizado su plataforma Truth Social para expresar su posición, lo que generó reacciones tanto en Tel Aviv como en Beirut.
El presidente libanés, Joseph Aoun, señaló que el país ya no actúa como un «peón» en el conflicto, destacando que el alto el fuego permite una estabilidad relativa tras meses de tensión. Aoun enfatizó que el Líbano busca recuperar su soberanía y no permanecer atrapado en dinámicas externas.
Mientras tanto, cientos de familias libanesas desplazadas han comenzado a regresar a sus hogares en zonas afectadas por los bombardeos israelíes, particularmente en el sur del país. Testimonios recogidos por periodistas en terreno muestran escenas de personas revisando el estado de sus viviendas y retomando actividades cotidianas tras la pausa en los combates.
En paralelo, se han difundido imágenes que muestran a ciudadanos libaneses reconstruyendo sus vidas, mientras organizaciones humanitarias continúan entregando asistencia básica a quienes aún no pueden regresar debido a la destrucción o la presencia de artefactos no explotados.
La situación ha puesto a Netanyahu en una posición incómoda, ya que debe equilibrar las presiones internas de su coalición de gobierno, que exige una postura firme contra Hezbolá, con las señales externas que limitan la libertad de acción militar de Israel. Analistas consultados por diversos medios señalaron que esta dinámica refleja la complejidad del equilibrio regional tras el alto el fuego.
Los medios internacionales han seguido de cerca los desarrollos, destacando cómo las declaraciones de Trump han influido en la percepción internacional del conflicto y han añadido un nuevo factor a las negociaciones en curso sobre la seguridad fronteriza entre Israel y el Líbano.
