Por qué olvidamos lo que leemos en el móvil

by Editora de Salud

Muchas personas experimentan que, después de leer algo en su móvil, apenas recuerdan de qué se trataba unos minutos después. Este fenómeno tiene una explicación relacionada con el formato en que se consume la información. Según un artículo publicado por Dagens.se, leer en papel suele facilitar una mejor comprensión y retención de los contenidos en comparación con la lectura en pantalla.

Un estudio citado en el medio sueco, basado en una investigación publicada en Frontiers in Psychology, mostró que los participantes que leyeron textos en papel tuvieron un mejor desempeño al intentar reconstruir el orden de los eventos y comprender la estructura general del contenido. Esto fue particularmente evidente cuando se les pidió recordar detalles específicos, como qué sucedió primero o cómo estaban relacionados ciertos elementos.

Una posible razón detrás de esta diferencia es que el papel ofrece más «puntos de referencia» para la memoria. Al leer un libro físico, es posible recordar la ubicación espacial de cierta información —por ejemplo, si estaba en el lado izquierdo de la página o a mitad del texto—. El acto de pasar las páginas, hacer pausas o incluso colocar un dedo entre ellas crea pequeñas señales que ayudan al cerebro a codificar y recuperar la información.

En cambio, al leer en una pantalla, gran parte de ese contexto espacial se pierde debido al desplazamiento continuo al hacer scroll. El texto se mueve constantemente, lo que dificulta que el cerebro establezca esos anclajes mnémicos.

Además, el artículo destaca que la experiencia de lectura va más allá de lo visual: un libro tiene peso, textura, un inicio y un final que se pueden percibir físicamente. Estas características sensoriales y estructurales contribuyen a una experiencia de lectura más envolvente y memorable.

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Según datos mencionados en el informe, citando a El Economista y Statista, en España el 52 por ciento de las personas prefiere los libros impresos, mientras que el 36 por ciento opta por formatos digitales. Esta preferencia no se debe únicamente al hábito, sino también a cómo el cerebro procesa la información según el medio utilizado.

El mensaje central es que, aunque las pantallas dominan la vida diaria, muchos aún eligen el papel por razones cognitivas comprobadas: leer en formato físico permite al cerebro acceder a más pistas contextuales, lo que mejora la comprensión y la memoria de lo leído.

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