La prevención secundaria del accidente cerebrovascular isquémico es fundamental para reducir el riesgo de un nuevo evento. Según Medscape, esta estrategia incluye el control riguroso de factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado y la fibrilación auricular, además del uso de terapias antiagregantes plaquetarias o anticoagulantes según la etiología del evento inicial. La rehabilitación neurológica y los cambios en el estilo de vida, como dejar de fumar, mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física regular, también son componentes clave. La adherencia al tratamiento y el seguimiento médico continuo son determinantes para mejorar el pronóstico y evitar recurrencias.
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Editora de Salud
Elena Ríos coordina la sección de Salud en Notiulti, especializada en temas de medicina, bienestar y salud pública. Prioriza fuentes oficiales y estudios científicos para ofrecer información clara, responsable y comprensible.
