NASA ha desactivado otro instrumento a bordo de la Voyager 1 como parte de un esfuerzo por conservar energía y prolongar la vida operativa de la nave espacial más distante de la humanidad. La medida se tomó el 17 de abril de 2026, cuando los ingenieros del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA enviaron el comando para apagar el experimento de Partículas Cargadas de Baja Energía (LECP, por sus siglas en inglés).
El LECP ha estado funcionando casi sin interrupción desde el lanzamiento de la Voyager 1 en 1977, lo que significa casi 49 años de recolección de datos sobre iones, electrones y rayos cósmicos en el entorno de la nave. Este instrumento ha sido clave para estudiar la estructura del medio interestelar, detectando frentes de presión y variaciones en la densidad de partículas más allá de la heliosfera.
La nave, impulsada por un generador termoeléctrico de radioisótopos que convierte el calor del plutonio en descomposición en electricidad, ha ido perdiendo aproximadamente 4 vatios de potencia cada año. Tras casi cinco décadas en el espacio, los márgenes de energía se han vuelto extremadamente estrechos, lo que obliga al equipo a apagar calentadores e instrumentos no esenciales para evitar que las líneas de combustible se congelen.
La decisión de desactivar el LECP se produce justo antes de una maniobra arriesgada denominada «Big Bang», que los gestores de la misión esperan que proporcione un impulso adicional para extender la vida útil de ambas sondas Voyager. Esta maniobra se planea para más tarde este verano, tras una maniobra de giro realizada el 27 de febrero que provocó una caída inesperada en los niveles de potencia.
La Voyager 1 cruzó oficialmente al espacio interestelar en 2012, convirtiéndose en la primera nave espacial en enviar datos desde fuera del sistema solar. Actualmente sigue siendo la nave más distante de la historia, y junto con su gemela Voyager 2, es la única capaz de proporcionar información directa sobre el entorno interestelar.
