Un estudio reciente ha identificado nuevos biomarcadores lipídicos en saliva, plasma y heces que podrían ayudar en la detección temprana del deterioro cognitivo leve (MCI), una etapa inicial en el desarrollo de la demencia. La investigación, realizada como parte del consorcio Microbiome in Aging Gut and Brain (MiaGB), analizó más de 200 especies lipídicas pertenecientes a cinco clases mayores utilizando cromatografía líquida de alto rendimiento acoplada a espectrometría de masas de alta resolución (LC/MS).
Los resultados mostraron que las personas con MCI presentan niveles elevados de triacilgliceroles oxidados (oxTGs) en la saliva, una reducción del éster de colesterol linoleato (CE 18:2) en el plasma y una disminución de los ésteres de ácidos grasos de hidroxiácidos grasos (FAHFAs) en las heces, en comparación con los controles sanos.
Además, el análisis de la curva ROC identificó al ácido linolénico (FA 18:3), el ácido docosapentaenoico (FA 22:5) y el CE 18:2 como metabolitos discriminatorios con un desempeño diagnóstico notable. También se observó un aumento de los triglicéridos fecales que contienen ácidos grasos de cadena media (TG-MCFAs) en individuos con MCI, lo que podría reflejar una alteración en la absorción o el metabolismo de los lípidos.
Estos hallazgos resaltan el potencial de los TG-MCFAs como biomarcadores fecales para la detección del MCI y subrayan la importancia de un enfoque multi-muestral en la investigación de biomarcadores basados en lipídicos. Los autores señalan que se necesitan estudios mecánicos y longitudinales adicionales para validar estos hallazgos.
