El tránsito marítimo a través del Estrecho de Ormuz sigue detenido en gran medida debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos y las medidas de represalia de Irán, lo que ha provocado el atrapamiento de más de 750 buques.
Irán declaró el cierre total del estrecho en respuesta al bloqueo estadounidense de sus puertos, mientras que Washington sostiene que su objetivo es limitar los ingresos de Teherán provenientes de las exportaciones de petróleo y los peajes que cobraba por el paso de embarcaciones por la vía.
El gobierno estadounidense anunció que interceptaría o devolvería los buques que intentaran llegar o salir de la costa iraní, aunque permitiría el tránsito de embarcaciones con origen o destino en otros lugares.
Irán ha calificado el bloqueo de «piratería» y ha amenazado con atacar puertos en los estados del Golfo como respuesta.
Estados Unidos ha atacado y secuestrado un buque de carga con bandera iraní, llamado Touska, que intentaba evadir el bloqueo en el Golfo de Omán.
Ante la interrupción de las rutas habituales, se están evaluando alternativas para el transporte de petróleo y gas desde Oriente Medio.
Expertos advierten que, incluso si se resuelve el conflicto actual, el Estrecho de Ormuz podría no volver a funcionar con normalidad debido a los cambios estructurales en las rutas marítimas y las tensiones geopolíticas persistentes.
Kuwait declaró estado de fuerza mayor tras el aumento de las tensiones derivado del secuestro del buque iraní por parte de las fuerzas estadounidenses.
