La caída del cabello es común tanto en hombres como en mujeres, pero se manifiesta de formas distintas y requiere enfoques de tratamiento específicos. Según expertos en dermatología, la pérdida de cabello puede deberse a factores genéticos, hormonales, la edad o condiciones médicas subyacentes, como ciertas enfermedades autoinmunes.
En los hombres, la causa más frecuente es la alopecia androgenética, también conocida como calvicie de patrón masculino, una condición genética que afecta a más de 50 millones de hombres en Estados Unidos. El tratamiento suele incluir medicamentos como finasteride y minoxidil para ralentizar la pérdida genética del cabello.
En las mujeres, la alopecia androgenética también es común, afectando a más de 30 millones, pero su presentación tiende a ser más difusa y está más influenciada por factores como cambios hormonales, estrés, niveles de nutrientes y etapas de la vida. Por ello, el enfoque terapéutico suele ser más complejo y puede requerir abordar desequilibrios hormonales, gestionar el estrés o corregir deficiencias nutricionales.
Además de la alopecia androgenética, otro tipo frecuente de pérdida de cabello es el efluvio telógeno, que puede desencadenarse por estrés físico o emocional, cirugías, parto o cambios bruscos en el peso. Esta forma suele ser temporal y reversible una vez que se trata la causa subyacente.
Los especialistas coinciden en que, ante cualquier signo de caída excesiva del cabello, es importante consultar a un dermatólogo o tricólogo para determinar la causa exacta y recibir un tratamiento personalizado, ya que lo que funciona para un hombre puede no ser adecuado para una mujer y viceversa.
