La muerte de dos agentes de la CIA en México ha generado nuevas tensiones entre ambos países, con Estados Unidos solicitando a México que muestre empatía por los agentes fallecidos. La administración estadounidense ha señalado que ha observado cooperación por parte de la presidenta mexicana, mientras que México ha devuelto el reclamo a Washington, argumentando que los agentes actuaban en operaciones contra el narcotráfico.
Además, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, ha negado su participación en cualquier campo donde estuvieran presentes agentes de Estados Unidos y extranjeros involucrados en operaciones de seguridad en el país.
En el ámbito político, el Senado mexicano ha avanzado en la emisión de un citatorio para que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, explique la presencia de agentes estadounidenses en territorio mexicano, un proceso que ha ocurrido amid exchanges de acusaciones y tensiones diplomáticas.
