Un equipo de investigadores ha utilizado trampas cámaras para observar cómo el virus de Marburgo, conocido como el «ojo sangrante» debido a sus síntomas hemorrágicos, puede saltar de los murciélagos a los humanos en una cueva de Uganda. Durante 368 noches, se registraron 321 encuentros separados entre al menos 14 especies de vertebrados, incluyendo humanos, que se acercaron o ingresaron a la cueva conocida como Python Cave, un reservorio natural del virus.
Las imágenes capturan a leopardos, monos, lagartos monitor y turistas explorando el interior de la caverna, donde viven decenas de miles de murciélagos fruteros egipcios, los cuales portan el virus sin mostrar síntomas. Los expertos advierten que el contacto con los murciélagos, sus excretas o superficies contaminadas aumenta el riesgo de transmisión zoonótica.
El virus de Marburgo, pariente cercano del ébola, tiene una tasa de letalidad que puede alcanzar el 90 por ciento. No existe un tratamiento específico ni una vacuna aprobada, aunque se están desarrollando candidatos. Los científicos insisten en la necesidad de evitar el ingreso no autorizado a la cueva para prevenir posibles brotes.
Estos hallazgos, publicados recientemente, desafían la suposición de que los derrames virales ocurren en lugares ocultos o difíciles de acceder, mostrando en cambio que la interacción entre animales y humanos en este sitio es frecuente y observable.
