Los residentes de los bloques de Hong Kong afectados por el incendio continúan expresando su dolor y resistencia mientras recuperan pertenencias de sus hogares. En el sexto día de acceso restringido a los edificios, muchos describen la experiencia como una herida profunda, especialmente aquellos que han vivido décadas en el mismo lugar.
Una residente de la planta alta de Mac Yan Court, identificada como la señora Mak, compartió su angustia al ver que, pese a que su unidad sufrió daños leves, no podrá regresar inmediatamente. «No hay nada destruido ni perdido, pero el gobierno no nos deja volver», dijo entre lágrimas, enfatizando su vínculo emocional con el hogar: «Nuestras raíces están aquí. Si nos arrancan de raíz, será muy doloroso».
Su esposo, el señor Mak, quien utiliza bastón y rodillera debido a problemas de salud, insiste en subir pese al esfuerzo físico. «Mis rodillas no están bien, pero tengo que subir. Los jóvenes no saben dónde dejamos las cosas, así que alguien tiene que ir», explicó, añadiendo que ha estado practicando subir y bajar escaleras cada dos días para prepararse.
Ambos lamentan que el tiempo asignado para recuperar pertenencias —tres horas— sea insuficiente tras más de 40 años de vida en el mismo apartamento. «Un día más no sería suficiente», afirmó el señor Mak, quien cree que no será la última vez que tengan que regresar.
Otra residente, la señora Chen, describió el estado emocional de su marido, quien ha permanecido deprimido y sin alegría desde el incendio. «Siempre está triste, no sabe si podrá volver a subir. Incluso si está abajo, quiere venir a despedirse», dijo, apelando a las autoridades para que organicen un encuentro comunitario donde los afectados puedan expresar su sentir.
Mientras tanto, algunos temen que sus pertenencias sean manipuladas o robadas en su ausencia. La señora Lai admitió que quiere llevar «todo lo posible», aunque reconoce que solo sabrá qué está faltando una vez que entre a su unidad.
En otro contexto relacionado, un ciudadano criticó públicamente las declaraciones de un funcionario sobre la actitud de los afectados, cuestionando si él actuaría igual si su propia casa hubiera sido destruida. «Si le quemaran su departamento, ¿también sería tan decidido en dejarlo todo atrás?», preguntó, generando debate en redes sociales.
Estos testimonios reflejan no solo la pérdida material, sino el profundo desarraigo sentido por quienes consideran que su hogar es más que un espacio físico: es parte de su identidad.
