Un nuevo estudio sugiere que el índice de redondez corporal (BRI, por sus siglas en inglés) podría ser un mejor predictor del riesgo de depresión en pacientes con demencia que el índice de masa corporal (IMC), tradicionalmente utilizado para evaluar la obesidad.
La investigación, realizada entre 2015 y 2024 con 601 personas de entre 60 y 91 años evaluadas en una clínica de memoria, encontró que, aunque ninguna medida de obesidad se asoció con la depresión en la muestra general, entre las personas diagnosticadas con demencia, un mayor BRI estuvo vinculado a un aumento significativo en las probabilidades de presentar síntomas depresivos.
Específicamente, las personas con demencia que se encontraban en el cuartil más alto de BRI tenían más de tres veces mayor riesgo de depresión en comparación con aquellas en el cuartil más bajo.
Los autores del estudio destacan que el BRI podría captar de manera más precisa la adiposidad central —la grasa acumulada alrededor del abdomen— que otros indicadores como el IMC, la circunferencia de cintura o el índice cintura-altura, especialmente en adultos mayores, donde las medidas convencionales de obesidad pueden resultar menos precisas.
Esta asociación entre mayor BRI y depresión solo se observó en el grupo con demencia, lo que sugiere que la relación entre la distribución de la grasa corporal y la salud mental podría ser particularmente relevante en el contexto del deterioro cognitivo.
Los investigadores concluyen que el BRI podría ser una herramienta útil para identificar a pacientes con demencia que tienen un mayor riesgo de depresión debido a factores metabólicos, abriendo la puerta a intervenciones más tempranas y personalizadas.
