Asesinato de un policía en Chicago reaviva el debate sobre la ley SAFE-T
A medida que surgen más detalles sobre el tiroteo mortal de un agente de policía de Chicago en un hospital, vuelven a surgir cuestionamientos sobre la efectividad de la ley SAFE-T, que regula las medidas cautelares en Illinois.

El principal sospechoso del ataque, identificado por fiscales y autoridades como Alphanso Talley, de 27 años, fue acusado este lunes de asesinato en primer grado y otros delitos graves durante una audiencia judicial en Chicago.
Un historial delictivo marcado por la violencia
Según documentos judiciales obtenidos por NBC Chicago, Talley no era un desconocido para el sistema penal. En 2018, fue condenado por tres robos a mano armada y sentenciado a siete años de prisión. Tras su liberación en 2019, fue arrestado nuevamente en 2021 por posesión ilegal de un arma de fuego, delito por el que recibió una condena de tres años.
Mientras cumplía supervisión obligatoria, en 2023 fue acusado de robo de vehículo. Aunque su sentencia original era de cuatro años, fue liberado en 2025 tras cumplir solo dos. Ese mismo año, en mayo, enfrentó nuevos cargos por robo a mano armada y secuestro vehicular en casos separados. Las autoridades lo colocaron bajo monitoreo electrónico, pero incumplió una audiencia judicial en marzo, lo que generó una orden de arresto en su contra.
El ataque que conmocionó a la ciudad
El sábado pasado, Talley fue acusado de asaltar una tienda de descuento en el barrio de Albany Park. Según los fiscales, golpeó con un arma de fuego a un empleado, robó dinero en efectivo y se llevó las llaves y la billetera de la víctima. La policía logró rastrearlo gracias a un dispositivo GPS oculto en el dinero sustraído.
Al ser detenido, el sospechoso alegó problemas médicos, por lo que fue trasladado al hospital Swedish Covenant, donde permaneció bajo custodia policial. Durante un examen médico, los agentes le retiraron las esposas, momento en el que, según las autoridades, Talley sacó un arma y disparó contra dos oficiales. El agente John Bartholomew, de 38 años y con una década de servicio en el departamento, murió en el lugar. Un segundo policía resultó gravemente herido y permanece en estado crítico.
Críticas al sistema de justicia
La liberación de Talley bajo monitoreo electrónico ha generado fuertes críticas de funcionarios y líderes locales. La contralora de Illinois, Susana Mendoza, quien evalúa postularse a la alcaldía de Chicago, declaró:

“El oficial Bartholomew estaría vivo hoy si este reincidente violento hubiera estado tras las rejas, donde debía estar. Ninguna persona razonable puede considerar aceptable que un ladrón armado y secuestrador de autos sea puesto en libertad con un monitor electrónico y enviado a seguir su camino”.
Por su parte, el concejal de Chicago Anthony Napolitano calificó la ley SAFE-T como “un sistema fallido” durante sus declaraciones sobre el caso.
“Es un sistema fallido. Absolutamente fallido”, afirmó.
Nuevos cargos federales
Además de los cargos estatales, Talley enfrenta acusaciones federales. Su pareja sentimental fue imputada por comprar el arma utilizada en el ataque en 2024, presuntamente para él, en lo que se conoce como una «compra simulada».
Durante la audiencia del lunes, el juez ordenó mantener a Talley detenido hasta la próxima fecha judicial.
