Ola de ataques en Malí deja muerto al ministro de Defensa y golpea a la alianza militar con Rusia
Una serie de ataques coordinados en Malí ha sacudido al gobierno militar del país, dejando como saldo la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara, y poniendo en evidencia las vulnerabilidades de la alianza con Rusia en la región.
Ofensiva rebelde en el norte del país
En la madrugada del sábado, grupos insurgentes lanzaron una ofensiva simultánea contra varias ciudades y bases militares en Malí. Según reportes, los ataques fueron perpetrados por una coalición de grupos yihadistas y rebeldes tuareg, cuyo objetivo declarado es aislar el norte del país.
La ciudad de Kidal, ubicada en el noreste y considerada un punto estratégico en el desierto del Sáhara, fue tomada por el grupo rebelde tuareg FLA. La zona, de difícil acceso, ha servido históricamente como refugio para organizaciones armadas.
Muerte del ministro de Defensa
Sadio Camara, uno de los cinco miembros de la junta militar que gobierna Malí y considerado el número dos dentro del régimen, falleció tras un ataque contra su residencia en Kati, una ciudad al noroeste de la capital, Bamako. Según fuentes oficiales, un atacante suicida detonó un vehículo cargado con explosivos frente a su vivienda, causando su muerte en un hospital a consecuencia de las heridas.
Camara era una figura clave en la alianza entre Malí y Rusia, tras el acercamiento del gobierno militar con Moscú luego del golpe de Estado de 2021.
Rusia responde con ataques aéreos
Las fuerzas rusas desplegadas en Malí, conocidas como el Cuerpo África, también fueron blanco de los insurgentes. En respuesta, helicópteros de combate rusos llevaron a cabo ataques aéreos para apoyar a las fuerzas malienses y contener el avance rebelde.

El Cuerpo África está compuesto por fuerzas expedicionarias rusas, incluyendo exmiembros del grupo Wagner, que oficialmente dejó de operar en el país en 2023. Sin embargo, analistas señalan que esta unidad actúa como su sucesora de facto.
Implicaciones para la estabilidad regional
Los recientes ataques representan un duro revés para el gobierno militar de Malí y su estrategia de seguridad, basada en la cooperación con Rusia. La pérdida de Kidal y la muerte de Camara podrían debilitar aún más la posición de la junta, que ya enfrenta críticas por su manejo del conflicto interno.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de la situación en Malí, donde la violencia armada amenaza con extenderse a otras zonas del Sahel.
