Thierno Alassane Sall denuncia la «incompetencia» del Gobierno ante la crisis de los productores de cebolla en Senegal
El diputado y líder del partido República de los Valores (RV), Thierno Alassane Sall, criticó duramente al Gobierno senegalés por su falta de acción frente a las crecientes dificultades que enfrentan los pequeños productores agrícolas, especialmente en la zona de Keur Matar-Ngomène, reconocida por su producción anual de 1.500 toneladas de cebolla.
Durante una visita a la comunidad, Sall señaló que las problemáticas se agravan año tras año, principalmente por la falta de soluciones para la comercialización del cultivo. «El país no ha sido confiado a aprendices, sino a estudiantes de primer año», declaró el diputado, cuestionando la gestión del presidente de la República, a quien acusó de priorizar visitas a grandes agroempresas en lugar de atender a los agricultores familiares.
Según Sall, la soberanía alimentaria —un objetivo reiteradamente mencionado por las autoridades— corre el riesgo de convertirse en una promesa vacía si no se implementan medidas concretas. Entre las soluciones propuestas, el líder político destacó la creación de cooperativas que permitan eliminar intermediarios y organizar a los productores, incluyendo a las mujeres que trabajan en las explotaciones.
«Basta con estructurar a los agricultores y a las mujeres que ya están en el terreno para resolver el problema de la comercialización», afirmó. Además, instó al Gobierno a establecer una plataforma que facilite la venta directa de los productos, evitando así la dependencia de terceros que encarecen los precios y reducen los ingresos de los campesinos.
La visita de Sall a Keur Matar-Ngomène pone de relieve las contradicciones entre los discursos oficiales sobre desarrollo rural y la realidad de miles de familias que, pese a su contribución a la producción nacional, siguen marginadas de las políticas públicas.
La situación en Keur Matar-Ngomène refleja un problema más amplio en el sector agrícola senegalés, donde la falta de infraestructura y apoyo estatal limita el potencial de regiones clave para la seguridad alimentaria del país. Mientras el Gobierno promueve inversiones en grandes proyectos agroindustriales, los pequeños productores —que representan la columna vertebral de la producción local— siguen luchando por acceder a mercados justos y sostenibles.
