OMM advierte sobre la probable llegada de un episodio de El Niño Global a mediados de 2026
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una alerta sobre la creciente probabilidad de que se desarrolle un episodio de El Niño Global a partir de mediados de 2026. Según el último boletín climático de la agencia, las condiciones en el océano Pacífico ecuatorial muestran señales claras de un cambio que podría desencadenar este fenómeno climático, con efectos significativos en los patrones de temperatura y precipitaciones a nivel mundial.
De acuerdo con los modelos climáticos analizados por la OMM, existe un alto nivel de confianza en que El Niño se instaure entre mayo y julio de este año, con una posible intensificación en los meses siguientes. Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la organización, señaló que «los modelos coinciden en gran medida» y que las temperaturas de la superficie marina están aumentando rápidamente, lo que refuerza la probabilidad de su formación.
Diferencias entre El Niño Global y El Niño Costero
La OMM aclaró que el fenómeno pronosticado para 2026 es un evento de alcance global, a diferencia del El Niño Costero, que afecta principalmente a las costas de Perú y Ecuador. Mientras que este último está vinculado a un calentamiento localizado en el Pacífico oriental, el primero implica un aumento generalizado de las temperaturas superficiales del mar en una amplia zona del océano, con repercusiones en el clima de múltiples regiones.

En el caso específico de Perú, el Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene una alerta por un posible evento costero, aunque hasta el momento descarta la formación de un «Súper Niño». Según su último comunicado, las condiciones actuales no indican un escenario de extrema intensidad, pero se mantiene un monitoreo constante.
Posibles efectos del fenómeno
La OMM advirtió que, de confirmarse, El Niño Global podría generar temperaturas superiores a lo normal en casi todo el planeta durante el próximo trimestre. Sin embargo, los patrones de precipitación variarán según la región: mientras algunas zonas podrían enfrentar sequías, otras experimentarían lluvias intensas e inundaciones.
Aunque la organización aclaró que el cambio climático no aumenta la frecuencia ni la intensidad de El Niño, sí puede amplificar sus efectos. El aumento de las temperaturas del aire y del océano proporciona más energía a los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor y tormentas, lo que incrementa los riesgos para la agricultura, la infraestructura y la salud pública.
Preparación en Latinoamérica
Ante la posible llegada de El Niño, expertos recomiendan a los gobiernos de la región fortalecer los sistemas de alerta temprana y adoptar medidas de adaptación. Países como Perú, Ecuador y Colombia, que ya enfrentan los efectos del cambio climático, podrían ser los más afectados por alteraciones en los patrones de lluvia y sequía.

La OMM subrayó que, aunque los pronósticos son consistentes, aún existe un margen de incertidumbre. Por ello, instó a los países a mantenerse informados a través de sus boletines climáticos actualizados y a coordinar acciones para mitigar los posibles impactos.
Mientras la comunidad científica continúa monitoreando la evolución del fenómeno, la OMM reiteró que la cooperación internacional será clave para enfrentar los desafíos que plantea este evento climático.
