Escándalo por importación de papas y maní pone en jaque la candidatura de la viceprimera ministra taiwanesa a la alcaldía de Taipéi
Taipéi, 28 de abril de 2026 — La polémica desatada por la flexibilización de las normas de importación de papas estadounidenses ha generado un terremoto político en Taiwán, con repercusiones que podrían afectar las aspiraciones electorales de la viceprimera ministra, Cheng Li-chun, en la carrera por la alcaldía de Taipéi. Analistas y legisladores de la oposición señalan que el manejo errático del gobierno en este tema —que ahora se extiende a la inminente entrada de maní estadounidense con arancel cero— ha dejado al descubierto las contradicciones en la política comercial del país y las presiones derivadas del acuerdo de comercio equitativo con Estados Unidos.

El detonante fue la decisión conjunta del Ministerio de Salud y Bienestar y el Ministerio de Agricultura de relajar los estándares de cuarentena para la importación de papas estadounidenses, permitiendo la entrada de tubérculos con brotes o signos de descomposición. La medida, justificada por el gobierno como un paso necesario para cumplir con los compromisos del acuerdo comercial con Washington, ha sido duramente criticada por expertos en seguridad alimentaria, agricultores locales y legisladores, quienes advierten sobre los riesgos de intoxicación por solanina, un alcaloide tóxico presente en las papas brotadas.
La polémica escaló cuando el primer ministro, Cho Jung-tai, intentó calmar los ánimos con una declaración que rápidamente se convirtió en objeto de burla: afirmó que cada papa importada sería inspeccionada individualmente para garantizar su seguridad. La promesa fue tachada de «irreal» por científicos y funcionarios, quienes señalaron que la logística de revisar millones de tubérculos es inviable. «Es como prometer que se revisará cada grano de arena en una playa», declaró un experto en agricultura, citado por medios locales.
Maní estadounidense: el próximo frente de batalla
Si el escándalo de las papas no fuera suficiente, el gobierno anunció que, como parte del mismo acuerdo comercial, el maní estadounidense ingresará al mercado taiwanés sin aranceles, lo que amenaza con desplazar a los productores locales. El ministro de Agricultura, Chen Chun-chi, intentó minimizar el impacto con tres argumentos:

- La cantidad de maní importado será limitada, ya que Estados Unidos competirá con otros proveedores como India, Brasil y Argentina.
- El ministerio implementará un plan de compra de vainas húmedas para evitar que los agricultores tengan que secar el maní, además de impulsar la transformación industrial del sector.
- Se promoverá el consumo de maní local, destacando su sabor superior frente al producto importado.
Sin embargo, críticos señalan que estos argumentos son ingenuos. «El maní estadounidense no tendrá que competir con India o Brasil: al eliminar los aranceles y las regalías de importación, su costo por kilogramo se reducirá drásticamente, volviéndolo imbatible», explicó un analista agrícola. Antes de la flexibilización, Taiwán importaba más de 5,000 toneladas anuales de maní, con un costo adicional de 34 dólares taiwaneses por kilogramo debido a los impuestos. Con la eliminación de estas barreras, los productores locales temen una avalancha de producto extranjero que deje sus cosechas sin mercado.
¿El fin de las aspiraciones de Cheng Li-chun?
La crisis ha reavivado el debate sobre la viabilidad de la candidatura de Cheng Li-chun, viceprimera ministra y figura clave del gobernante Partido Democrático Progresista (DPP), para la alcaldía de Taipéi en las elecciones de noviembre de 2026. Legisladores de la oposición, como la diputada del Kuomintang (KMT) Hsu Chiao-hsin, han señalado que el manejo del escándalo de las papas —y ahora del maní— demuestra la falta de preparación del gobierno para defender los intereses de los agricultores y los consumidores. «Es comprensible que Cheng Li-chun no quiera asumir el costo político de una candidatura en medio de este desastre», declaró Hsu en una entrevista.
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El acuerdo comercial con Estados Unidos, presentado inicialmente como un logro diplomático y económico, ha comenzado a mostrar sus costos. Además de las papas y el maní, el gobierno anunció recientemente la eliminación de las inspecciones caja por caja para la carne de res y cerdo congelada estadounidense, una medida que ha generado preocupación entre los productores locales y los defensores de la seguridad alimentaria.
Mientras el Ministerio de Agricultura intenta contener el daño con promesas de apoyo a los agricultores y planes de reconversión industrial, la oposición exige transparencia y una revisión urgente de los términos del acuerdo comercial. «No se trata solo de papas o maní: es una cuestión de soberanía alimentaria y de si Taiwán está dispuesto a pagar el precio de un acuerdo que beneficia más a Washington que a sus propios ciudadanos», advirtió un editorial del diario United Daily News.
Para Cheng Li-chun, cuya popularidad ya enfrentaba desafíos antes de este escándalo, el camino hacia la alcaldía de Taipéi parece más cuesta arriba que nunca. Mientras el gobierno lucha por contener la crisis, los votantes tendrán la última palabra en noviembre.
