Crisis política en Negeri Sembilan pone en jaque al gobierno de unidad de Malasia
El gobierno de coalición del primer ministro malasio, Anwar Ibrahim, enfrenta una de sus mayores pruebas de estabilidad tras una rebelión en el estado de Negeri Sembilan, donde una facción disidente del partido Barisan Nasional (BN) se alió con la oposición para intentar formar un nuevo gobierno estatal.
El conflicto estalló el pasado fin de semana, cuando 14 legisladores del BN —aliado clave en la coalición gobernante Pakatan Harapan (PH)— anunciaron su apoyo al partido opositor Perikatan Nasional (PN) para reemplazar al actual ministro principal (Menteri Besar) de Negeri Sembilan, Aminuddin Harun. Según fuentes citadas por Malaysiakini, los disidentes afirmaron contar con los 20 votos necesarios para formar una nueva mayoría en la asamblea estatal, compuesta por 36 escaños.
Anwar Ibrahim minimiza la crisis, pero advierte contra la división
En declaraciones a la prensa este martes, Anwar Ibrahim restó importancia a la situación, asegurando que el gobierno federal mantiene el control y que no es el momento para «luchas internas». «Confío en que los líderes del BN en Negeri Sembilan actuarán con responsabilidad», declaró el primer ministro, citado por The Straits Times. Sin embargo, analistas consultados por South China Morning Post señalaron que la crisis refleja tensiones latentes dentro de la coalición gobernante, especialmente entre el BN y el PH, que compiten por influencia en varios estados.

Aminuddin Harun, del PH, se negó a dimitir y acusó a los disidentes de actuar por «intereses personales». «No hay motivo para un cambio de gobierno. La asamblea estatal no ha sido convocada, y cualquier intento de derrocarme sin un voto de confianza formal carece de legitimidad», afirmó en rueda de prensa.
Expertos legales cuestionan la legalidad del movimiento
El intento de reemplazar al ministro principal sin un voto de confianza en la asamblea estatal ha generado un debate jurídico. Según abogados consultados por Malay Mail, la Constitución de Malasia establece que el método «estándar de oro» para cambiar a un líder estatal es un voto de no confianza en el parlamento local. «Cualquier otra vía, como declaraciones de apoyo fuera de la asamblea, no tiene peso legal», explicó un jurista que prefirió mantenerse en el anonimato.
El conflicto en Negeri Sembilan se produce en un contexto de creciente polarización política en Malasia, donde el gobierno de Anwar —en el poder desde noviembre de 2022— ha enfrentado desafíos para mantener la cohesión entre sus aliados. El BN, que históricamente dominó la política malasia, ha visto cómo su influencia se reduce en varios estados, mientras que el PN, liderado por Muhyiddin Yassin, gana terreno en zonas rurales.
¿Qué sigue para Negeri Sembilan?
Por ahora, el gobernador estatal (Yang di-Pertuan Besar) de Negeri Sembilan no ha convocado a la asamblea para un voto de confianza, lo que mantiene en suspenso la situación. Mientras tanto, el BN ha suspendido a los 14 legisladores rebeldes, aunque estos insisten en que su movimiento cuenta con el respaldo suficiente para gobernar.

El desenlace de esta crisis podría sentar un precedente para otros estados donde el gobierno de Anwar enfrenta desafíos similares. «Si el PN logra consolidar su alianza con facciones del BN, el equilibrio de poder en Malasia podría cambiar drásticamente», advirtió un analista político citado por The Star.
Por el momento, el primer ministro ha llamado a la calma y reiterado su compromiso con la estabilidad. Sin embargo, la rebelión en Negeri Sembilan deja al descubierto las fracturas dentro de su coalición, en un momento en que Malasia se prepara para enfrentar desafíos económicos y sociales en los próximos años.
