Una molécula natural descubierta por científicos podría ser la alternativa a Ozempic sin sus efectos secundarios
Un equipo de investigadores de Stanford Medicine ha identificado una molécula natural llamada BRP (péptido relacionado con la prohormona) que podría revolucionar el tratamiento de la obesidad. Según el estudio, publicado el 5 de marzo de 2026 en la revista Nature, este compuesto actúa de manera similar a fármacos como Ozempic (semaglutida) y Wegovy, pero con un perfil de efectos secundarios notablemente más favorable.
Los medicamentos actuales basados en GLP-1 (péptido similar al glucagón tipo 1), como Ozempic y Wegovy, han demostrado ser efectivos para la pérdida de peso, pero su uso se asocia con efectos adversos como náuseas, estreñimiento, vómitos y pérdida significativa de masa muscular. Estos efectos se deben a que actúan en múltiples órganos, incluyendo el cerebro, el intestino y el páncreas.
¿Cómo funciona el BRP?
A diferencia de los fármacos existentes, el BRP se dirige de manera más específica al hipotálamo, la región del cerebro encargada de regular el apetito y el metabolismo. «Los receptores que activa la semaglutida se encuentran en el cerebro, pero también en el intestino, el páncreas y otros tejidos. Por eso Ozempic tiene efectos tan amplios, como ralentizar el movimiento de los alimentos en el tracto digestivo y reducir los niveles de azúcar en sangre», explicó la Dra. Katrin Svensson, profesora asistente de patología en Stanford Medicine y autora principal del estudio. «En cambio, el BRP parece actuar exclusivamente en el hipotálamo, lo que podría reducir los efectos secundarios no deseados».
El descubrimiento fue posible gracias al uso de inteligencia artificial, que permitió analizar docenas de proteínas llamadas prohormonas. Estas moléculas, biológicamente inertes, se activan cuando son divididas por otras proteínas en péptidos más pequeños, algunos de los cuales funcionan como hormonas reguladoras del metabolismo.
Resultados prometedores en animales
En pruebas con animales, el BRP demostró una capacidad similar a la de Ozempic para suprimir el apetito y reducir el peso corporal, pero sin provocar los efectos adversos típicos de los fármacos actuales. «No observamos náuseas, estreñimiento ni pérdida significativa de masa muscular en los modelos animales», señaló Laetitia Coassolo, científica investigadora senior y primera autora del estudio.
El experto en neuroendocrinología Giles Yeo, profesor de la Unidad de Enfermedades Metabólicas del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, explicó que la diferencia clave entre el BRP y los fármacos actuales radica en su mecanismo de acción. «Ozempic y otras hormonas intestinales actúan principalmente a través del rombencéfalo, que regula la saciedad y las sensaciones viscerales como la plenitud extrema. En cambio, el hipotálamo es el sensor del hambre: determina cuánta hambre tenemos y ajusta el metabolismo en consecuencia», indicó.
Próximos pasos: ensayos clínicos en humanos
La Dra. Svensson ha cofundado una empresa para avanzar en el desarrollo del BRP y llevar a cabo ensayos clínicos en humanos en un futuro cercano. Si los resultados se replican en personas, esta molécula podría ofrecer una alternativa más segura y efectiva para el tratamiento de la obesidad, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo.

La obesidad es un problema de salud global que aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Aunque los fármacos actuales han representado un avance significativo, su alto costo y efectos secundarios limitan su accesibilidad. El BRP, al ser una molécula natural, podría abrir nuevas posibilidades para tratamientos más accesibles y con menos riesgos.
Mientras tanto, los investigadores continúan explorando otras moléculas dentro de la misma familia de prohormonas, con la esperanza de encontrar más compuestos que puedan mejorar la calidad de vida de las personas con obesidad.
