China cumplió hace diez años el cese de su política del hijo único, una medida que marcó profundamente la demografía del país. Los efectos de este periodo son especialmente visibles en Rudong, la ciudad donde se implementaron las primeras pruebas de dicha normativa.
En la actualidad, el 40 por ciento de los habitantes de Rudong superan los 60 años de edad. Esta situación se percibe como un adelanto de la realidad poblacional que el resto de la nación podría enfrentar próximamente.
