La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha mantenido sin cambios sus tipos de interés por tercera vez consecutiva, situándolos en un rango entre el 3,50% y el 3,75%. Esta decisión se produce en un contexto de incertidumbre económica global, exacerbada por las tensiones en Oriente Medio y la reciente escalada de los precios de la energía.
En un comunicado emitido tras su reunión de dos días, la Fed reconoció que “los acontecimientos en Oriente Medio contribuyen a un alto grado de incertidumbre con respecto a las perspectivas económicas”. Asimismo, señaló que la inflación se mantiene elevada, en parte debido al aumento de los precios mundiales de la energía.
La decisión de mantener los tipos de interés sin cambios no fue unánime. Cuatro miembros del comité de política monetaria de la Fed expresaron su desacuerdo con la postura adoptada. Tres de ellos se opusieron a la inclusión de una posible reducción de tipos en el futuro, mientras que un cuarto, Stephen Miran, abogó por una bajada inmediata. Esta divergencia de opiniones pone de manifiesto las crecientes divisiones dentro del organismo regulador, especialmente a las puertas del fin del mandato de Jerome Powell, el 15 de mayo.
Jerome Powell, actual presidente de la Fed, anunció su intención de permanecer como gobernador de la institución, buscando asegurar su independencia de las influencias políticas. Powell enfatizó la importancia de una Fed “libre de influencias políticas”, según declaraciones recogidas por Ouest-France.
La Fed ha indicado que podría considerar nuevas reducciones de tipos en los próximos meses, aunque la evolución de la situación económica y geopolítica será determinante en la toma de futuras decisiones. La institución se mantiene atenta a la evolución de los acontecimientos en Oriente Medio y su impacto en la economía global.
