La empresa PepsiCo se enfrenta a una fuerte reacción de los consumidores sudafricanos tras una reformulación de su popular cereal ProNutro. La compañía se ha disculpado, pero mantiene su postura sobre la necesidad de la modificación.
Según informes recientes, la reformulación no fue impulsada por ambiciones de marketing, sino por la obsolescencia de la maquinaria utilizada en la producción de ProNutro. Reemplazar la maquinaria existente habría resultado “prohibitivamente caro” y habría elevado el precio del cereal a un nivel inasequible para los consumidores, según PepsiCo.
Nigel Sunley, un científico de alimentos con experiencia en el desarrollo de ProNutro, confirmó que el cereal se fabricaba utilizando un proceso complejo y energéticamente intensivo llamado secado en rodillos. Este proceso, cada vez más obsoleto y costoso, impartía un sabor y una textura únicos al producto. Sunley sugiere que la empresa ha cambiado a un proceso de extrusión, que es más simple y requiere menos agua y energía.
A pesar de que PepsiCo asegura que el nuevo producto conserva la misma base de proteína vegetal, las 13 vitaminas y los 4 minerales, y que incluso reduce el contenido total de azúcar por porción, la respuesta del público ha sido abrumadoramente negativa. La empresa también eliminó la variante de trigo integral debido a una disminución constante de las ventas, argumentando que su producción ya no era comercialmente viable.
Ante la creciente indignación, PepsiCo ha detenido la producción y se ha comprometido a ajustar la nueva receta. La saga de ProNutro ilustra los riesgos asociados con la reformulación de productos icónicos con un fuerte legado cultural y una base de consumidores leales.
