Los precios del petróleo han alcanzado un nuevo máximo en tiempos de guerra, llegando a los 125 dólares por barril. Este incremento se produce en medio de reportes que indican que Estados Unidos estaría considerando la ejecución de nuevos ataques contra Irán.
A pesar de haber tocado este pico, los precios mostraron una ligera tendencia a la baja posteriormente. No obstante, los analistas señalan que existen pocas señales de que el estancamiento actual con Irán vaya a resolverse en el corto plazo.
Mientras el mercado energético experimenta una fuerte volatilidad, el sector financiero estadounidense ha mostrado resiliencia. Las acciones en Estados Unidos se han mantenido estables, deslizándose cerca de sus niveles récord a pesar de las fluctuaciones en el costo del crudo.
