Investigadores han identificado un marcador de ADN en la sangre que permite rastrear la exposición al arsénico y que podría servir para predecir el riesgo de toxicidad en los seres humanos.
Un avance en la detección de la toxicidad por arsénico
El arsénico es un elemento tóxico y carcinógeno que representa un problema de salud pública a nivel mundial. La capacidad de monitorear la exposición a través de la sangre abre nuevas posibilidades para la prevención y el tratamiento de los efectos adversos provocados por este metal.
Según la información publicada por Phys.org, este marcador basado en el ADN permite no solo detectar la presencia de la sustancia en el organismo, sino también evaluar la vulnerabilidad de la persona ante los riesgos de toxicidad asociados a la exposición crónica.
