Las economías de la cuenca del Pacífico están enfrentando una desaceleración en su crecimiento, impulsada principalmente por la fuerte presión que impera en los mercados energéticos globales.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha generado repercusiones significativas en Asia, región que actualmente lidia con las consecuencias crecientes de una crisis energética. Esta situación se ha visto agravada por una caída en la producción de las refinerías asiáticas, lo que ha intensificado la crisis de suministro de combustible para aviación.
En este contexto geopolítico y económico, la capacidad estratégica de Alaska se posiciona como un elemento esencial para limitar el auge petrolero de Irán y proporcionar apoyo a los aliados de los Estados Unidos.
