El desfile de la Victoria de Rusia sin tanques: ¿una señal de que la guerra en Ucrania no va según lo planeado?
El desfile militar del Día de la Victoria en Moscú, celebrado este 9 de mayo, ha llamado la atención no solo por el clima adverso, con una tormenta de nieve primaveral, sino por la ausencia casi total de equipamiento militar moderno. En un evento que tradicionalmente exhibe el poderío bélico de Rusia, este año solo se mostró un tanque, concretamente un modelo T-34 de la Segunda Guerra Mundial. Una decisión que, según el analista Steve Rosenberg de la BBC, podría interpretarse como un indicio de que la guerra en Ucrania no está transcurriendo como el Kremlin había previsto.
El desfile, que conmemora la victoria soviética sobre la Alemania nazi en 1945, reunió a unos 9.000 participantes marchando por la Plaza Roja, una cifra inferior a la de años anteriores, cuando las cifras solían superar los 10.000 efectivos. Además, la ausencia de tanques modernos y otros vehículos de guerra contrastó con ediciones pasadas, donde el despliegue militar era significativamente mayor.
Durante su discurso, el presidente Vladimir Putin destacó el papel de los soldados rusos en la llamada «Operación Militar Especial» en Ucrania, calificándolos de «héroes». Sin embargo, también advirtió a las potencias occidentales, especialmente a Reino Unido y Francia, a quienes acusó de amenazar a Rusia. En un tono que recordó a la retórica nuclear de épocas anteriores, Putin reiteró que Rusia hará «todo lo posible para evitar un enfrentamiento global», pero que no permitirá que nadie amenace a su país. «Nuestras fuerzas estratégicas están siempre en alerta de combate», declaró.

El Día de la Victoria, convertido bajo el liderazgo de Putin en el principal festejo secular de Rusia, no solo recuerda la derrota del nazismo, sino que también se ha convertido en un símbolo de la resistencia rusa frente a lo que el gobierno presenta como amenazas externas históricas. En este contexto, el conflicto en Ucrania es presentado como una continuación de la Gran Guerra Patria, donde Rusia, según la narrativa oficial, se enfrenta una vez más a fuerzas que buscan destruirla.
No obstante, en los últimos años, el mensaje de los rusos ha cambiado radicalmente. Mientras que tras la Segunda Guerra Mundial la consigna era «nunca más guerra», hoy el discurso oficial parece normalizar el conflicto y glorificar la participación militar. En un pequeño pueblo cerca de Moscú, durante la inauguración de un monumento dedicado a los soldados caídos en Afganistán, Chechenia y Ucrania, un funcionario local declaró ante los asistentes: «Siempre hubo guerras. Y siempre las habrá».
El desfile de este año, con su reducido despliegue militar y su énfasis en la narrativa bélica, refleja tanto la estrategia de comunicación del Kremlin como las dificultades que enfrenta Rusia en su guerra en Ucrania. Mientras el mundo observa, la celebración de la victoria se ha convertido en un recordatorio de los desafíos actuales y la determinación de un país que, según sus líderes, no retrocederá ante las amenazas.
¿Qué significa esta ausencia de tanques y la retórica de Putin para el futuro del conflicto? Analistas y observadores internacionales continúan escrutando cada detalle de un evento que, más allá de su simbolismo histórico, se ha convertido en un termómetro de la situación geopolítica actual.
