El Estado chileno dispone de una serie de bonos y subsidios diseñados para brindar apoyo económico a las mujeres en diversas etapas de su vida, incluyendo la etapa de crianza, el periodo laboral y la jubilación. Estas ayudas están orientadas principalmente a trabajadoras, pensionadas y mujeres pertenecientes a hogares en situación de vulnerabilidad.
Apoyos para trabajadoras y familias vulnerables
Dentro de los beneficios vigentes, destaca el Bono al Trabajo de la Mujer (BTM), el cual está destinado a mujeres trabajadoras con edades comprendidas entre los 25 y 64 años. Para acceder a este aporte, es requisito formar parte del 40% más vulnerable de la población, según la calificación del Registro Social de Hogares (RSH). Las beneficiarias pueden elegir la modalidad de pago, optando por un monto mensual o un pago anual.
En materia de subsidios familiares, existen dos modalidades principales basadas en la vulnerabilidad socioeconómica:
- Subsidio Único Familiar (SUF): Dirigido a personas que integren el 60% más vulnerable según el RSH. Este beneficio entrega un monto mensual de $22.007 por cada carga familiar, cifra que aumenta a $44.014 en los casos donde exista una discapacidad.
- Subsidio Familiar Automático: Este aporte se concede sin necesidad de realizar un proceso de postulación a aquellos hogares que se encuentren dentro del 40% más vulnerable de acuerdo con el Registro Social de Hogares.
Beneficios para madres en etapa de jubilación
Para las mujeres que alcanzan la edad de retiro, existe el Bono por Hijo, un beneficio dirigido a madres biológicas o adoptivas de 65 años o más que se encuentren pensionadas.
A diferencia de otros subsidios, este monto no se entrega de forma directa a la beneficiaria, sino que se incorpora al fondo de pensiones para generar rentabilidad hasta el momento de la jubilación. El monto del beneficio corresponde al 10% de 18 ingresos mínimos mensuales calculados al momento del nacimiento o la adopción.
Para cumplir con los requisitos de postulación al Bono por Hijo, la solicitante debe acreditar lo siguiente:
- Tener 65 años o más.
- Haber residido en territorio chileno durante un periodo total de 20 años a lo largo de su vida.
- Haber residido en el país durante cuatro de los últimos cinco años.
