Más de 4,000 estudiantes graduados de Harvard en huelga indefinida por salarios y protección laboral
En un movimiento contundente tras 14 meses de negociaciones contractuales infructuosas, más de 4,000 trabajadores representados por el Sindicato de Estudiantes Graduados de Harvard (HGSU-UAW Local 5118) iniciaron una huelga indefinida el pasado 21 de abril. La medida, que suspende las labores de enseñanza e investigación, surge después de casi un año en el que los trabajadores han permanecido sin un contrato activo.
La decisión fue respaldada por una abrumadora mayoría: el 79% de los miembros elegibles participaron en la votación de autorización, y el 96% votó a favour de iniciar el paro. Según el sindicato, la suspensión de actividades se mantendrá hasta que el equipo negociador de la universidad tome medidas sustanciales para resolver demandas críticas.
Demandas centrales: Salarios dignos y seguridad laboral
El núcleo del conflicto radica en la necesidad de salarios que se mantengan al ritmo del creciente costo de vida en el área de Boston y Cambridge. Los trabajadores denuncian que las condiciones actuales son insostenibles. Sara Speller, presidenta del HGSU y estudiante de doctorado en el Departamento de Música, señaló que algunos compañeros perciben apenas 26,000 dólares anuales, lo que obliga a muchos a coordinar múltiples cargas de trabajo solo para poder pagar el alquiler.
Además de la remuneración, el sindicato exige:
- Mecanismos contra el acoso y la discriminación: El HGSU propone procesos de agravio opcionales adjudicados por árbitros externos seleccionados conjuntamente por la universidad y el sindicato. Actualmente, los estudiantes solo pueden recurrir a procesos internos, dejando a Harvard como único juez de su propia conducta.
- Apoyo a estudiantes no ciudadanos: Protecciones legales y financieras para trabajadores internacionales.
- Protección de la libertad académica: Garantías contra represalias por expresiones en el aula.
- Cuotas de «participación justa»: Para distribuir equitativamente los gastos de representación sindical.
La urgencia de estas protecciones fue ejemplificada por Claire Traweek, estudiante de doctorado en ciencia de materiales e ingeniería mecánica, quien relató que, tras informar a su asesor sobre un acoso sexual continuo en el laboratorio, este notificó a los acusadores y terminó despidiéndola al negarse a firmar su acuerdo de asesoría.
La respuesta de la administración de Harvard
Desde la administración, el Provost John F. Manning y la Vicepresidenta Ejecutiva Meredith L. Weenick han defendido la postura de la universidad. En un comunicado, afirmaron que la propuesta de Harvard de un incremento del 10% para los nombramientos asalariados está «en línea con acuerdos recientes». Asimismo, rechazaron la demanda de estandarizar los salarios base de los asistentes de investigación y reestructurar otras escalas salariales.
Respecto al arbitraje de terceros, Manning y Weenick sostuvieron que tal proceso crearía un sistema separado de no discriminación y lucha contra el acoso que entraría en conflicto con las regulaciones federales de Título IX y con la política universitaria de acceso uniforme a los procedimientos para toda la comunidad.
Un contexto de crisis y contrastes
Los huelguistas subrayan la ironía de luchar por un salario digno en la universidad más rica del mundo. Zoë Feder, estudiante de doctorado en la Escuela de Medicina de Harvard, mencionó que, aunque se encuentra en uno de los niveles salariales más altos (entre 49,000 y 50,000 dólares anuales), incluso ella ha necesitado ayuda familiar para gastos básicos debido a los altos costos de mudanza y alquileres en la zona.

El malestar se ve agravado por un clima institucional tenso. Los trabajadores han señalado la opacidad de la administración y el impacto de escándalos externos, como las vinculaciones de altos funcionarios y del expresidente Larry Summers con los archivos de Jeffrey Epstein. Además, Jacob Wolf, estudiante de doctorado en la Escuela de Educación, destacó la precariedad económica, mencionando que su alquiler aumentará un 3.25% el próximo año, una cifra que, según él, convierte el contrato propuesto por Harvard en un «recorte salarial» real.
Próximos pasos
La huelga ha entrado en su tercera semana y los trabajadores mantienen su firmeza a pesar de la proximidad del periodo de exámenes finales y calificaciones. La próxima sesión de negociación está programada para el 14 de mayo, fecha clave para determinar si la administración de Harvard accederá a las demandas del sindicato o si el conflicto se prolongará hacia el periodo estival.
