Investigadores de la Universiteit Leiden, liderados por la profesora Daniela Kraft y Mengshi Wei, han desarrollado microrobots capaces de desplazarse sin la necesidad de sensores, software ni control externo. En lugar de depender de sistemas de programación, el comportamiento de estos dispositivos emerge enteramente de su forma y de la manera en que interactúan con el entorno.
Este avance tecnológico abre un abanico de nuevas posibilidades, especialmente para aplicaciones en el campo biomédico.
Inspiración en la naturaleza
El desarrollo de estos robots surgió de la observación del mundo natural. Según explica Kraft, animales como los gusanos y las serpientes adaptan constantemente su estructura para navegar en sus entornos. Hasta el momento, la robótica a escala microscópica presentaba una limitación: los microrobots eran pequeños y rígidos, o bien grandes y flexibles. El objetivo del equipo de Leiden fue lograr la combinación de ambas características: crear microrobots que fueran simultáneamente pequeños y flexibles.
Diseño y funcionamiento
Para alcanzar este objetivo, los científicos diseñaron una estructura blanda similar a una cadena, compuesta por segmentos conectados de forma flexible, la cual fue fabricada mediante una microimpresora 3D. El movimiento se activa al aplicar un campo eléctrico, lo que otorga a las cadenas una apariencia orgánica y similar a la de un ser vivo al nadar.

Durante la fase de pruebas, el equipo observó comportamientos dinámicos. Mengshi Wei señaló que, cuando el robot se ralentiza o se detiene, comienza a agitar la cola como si intentara liberarse, un fenómeno que ocurre porque los elementos situados en la parte posterior continúan intentando moverse gracias a su flexibilidad.
Además, la profesora Kraft destacó el descubrimiento de un ciclo de retroalimentación continua entre la morfología y el desplazamiento: la forma del robot influye en su modo de moverse y, a su vez, esos movimientos alteran su forma.
