El primer ministro de los Países Bajos, Rob Jetten, aprovechará la visita oficial del mandatario indio, Narendra Modi, programada para este fin de semana, para abordar la situación de Insiya Hemani, una niña de Ámsterdam que fue secuestrada y trasladada a la India.
Insiya tenía solo dos años cuando su padre la llevó a la India en septiembre de 2016, país donde permanece desde entonces. A pesar de que el caso ha sido incluido en diversas conversaciones diplomáticas entre ambos gobiernos, los esfuerzos no han logrado resultados positivos hasta el momento.
Esta falta de progreso ha generado un clima de tensión. El ministro de Asuntos Exteriores, Tom Berendsen, admitió que existe una creciente «frustración» dentro del gobierno neerlandés. En este sentido, la viceprimera ministra, Dilan Yeşilgöz, afirmó que el enfoque utilizado anteriormente, que trataba el caso mayormente como un «asunto consular», ha demostrado no ser efectivo.
Para cambiar la dinámica, el Gabinete ha decidido enviar una delegación de servicio civil a la India con la intención de abordar el caso de una manera «verdaderamente sustancial». El objetivo principal de esta misión es facilitar un reencuentro entre Insiya y su madre, Nadia Rashid.
Yeşilgöz enfatizó que, aunque los Países Bajos tienen un interés genuino en fortalecer sus vínculos comerciales con la India, el avance en el caso de la menor debe formar parte fundamental de la relación bilateral.
El caso ya había sido discutido en instancias de alto nivel en 2018, durante la visita que el entonces primer ministro Mark Rutte realizó a la India para reunirse con Modi.
