Honda ha registrado su primera pérdida anual desde que la compañía salió a bolsa en la década de 1950, marcando un retroceso financiero sin precedentes en su historia bursátil.
Este resultado negativo coincide con un periodo de reevaluación de la estrategia de la empresa en relación con los vehículos eléctricos (EV), tras haber implementado un repliegue en sus planes previos para este sector.
Como consecuencia de los costos asociados a este ajuste en su transición hacia la movilidad eléctrica, Honda ha decidido extender los ciclos de vida de varios de sus modelos clave, entre los que se encuentran el Accord, el Odyssey y el HR-V.
