Trump celebra en Pekín «acuerdos comerciales fantásticos» tras reunión con Xi Jinping, pero analistas advierten sobre desafíos pendientes
Pekín, 15 de mayo de 2026 — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a la capital china con una ceremonia de bienvenida protocolaria que incluyó guardia de honour, banda militar y escolares coreando su llegada. Sin embargo, su visita —marcada por declaraciones triunfalistas sobre los resultados de las negociaciones— contrasta con el tono más cauto que las autoridades chinas mantuvieron durante los encuentros con el líder chino, Xi Jinping.
Acuerdos «fantásticos» y el peso de las tensiones regionales
Durante su estancia, Trump aseguró que las conversaciones con Xi Jinping habían logrado «acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para nuestros dos países», según declaraciones recogidas por medios internacionales. El mandatario estadounidense destacó avances en temas de inversión y reducción de barreras arancelarias, aunque evitó detallar contenidos específicos. «Estamos viendo resultados concretos que beneficiarán a ambas economías», afirmó en rueda de prensa.
No obstante, fuentes diplomáticas consultadas por Le Monde señalan que detrás de los anuncios optimistas persisten desafíos estructurales. Las tensiones por Taiwán, la guerra en Irán y las disputas tecnológicas —como las restricciones chinas a exportaciones de semiconductores— siguen en el centro de las negociaciones. «La pompa de la visita no debe ocultar que las relaciones entre Washington y Pekín siguen en una fase de alta volatilidad», advirtió un analista citado por Boursorama.
Un recibimiento con alfombra roja, pero sin concesiones visibles
La ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional de Pekín —con niños ondeando banderas de ambos países y un despliegue militar— reflejó la importancia simbólica del encuentro. Trump fue recibido por el vicepresidente chino, Han Zheng, el embajador Xie Feng y el viceministro Ma Zhaoxu, en un gesto que contrastó con la reserva mostrada por las autoridades chinas durante las reuniones bilaterales.
Mientras Trump insistía en subrayar los logros de la visita al abandonar China, medios como Le Figaro y franceinfo recordaron que su primer viaje a Pekín en 2017 —también envuelto en promesas de cooperación— terminó con un deterioro acelerado de las relaciones comerciales y geopolíticas. «La historia no se repite, pero los patrones son preocupantes», comentó un experto en comercio internacional.
El dibujo que resume el encuentro: entre la alianza y la desconfianza
Ouest-France publicó una ilustración de Chaunu que captura la esencia del encuentro: por un lado, la fotografía oficial de Trump y Xi Jinping sonrientes, con banderas de ambos países; por otro, un fondo de tensiones latentes —desde barcos de guerra en el Mar de China Meridional hasta gráficos de barreras comerciales—. «El arte gráfico suele anticipar lo que los discursos omiten», señala el medio francés.
La visita de Trump a China, aunque breve, deja un mensaje claro: pese a los avances retóricos, la relación bilateral sigue anclada en intereses divergentes. Mientras el presidente estadounidense celebra resultados, los analistas insisten en que los verdaderos desafíos —desde la reindustrialización estadounidense hasta la dependencia tecnológica china— requieren compromisos más profundos que los anunciados en Pekín.
¿Qué sigue? Las próximas semanas serán clave para evaluar si los acuerdos firmados traspasan el plano simbólico. Fuentes cercanas al gobierno chino ya han advertido que cualquier retroceso en las sanciones a Pekín por parte de Washington será «condicional y gradual», según reportes de Le Monde.
