Una coalición europea liderada por Reino Unido y Francia busca garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz
Una flota militar europea, compuesta por buques de guerra de Reino Unido, Francia y otros países aliados, se dirige hacia el estrecho de Ormuz con el objetivo declarado de asegurar la navegación comercial en una de las rutas más estratégicas del mundo. La misión, que incluye al portaaviones francés Charles de Gaulle, destructores, submarinos y buques de apoyo, ha sido presentada como un esfuerzo neutral para evitar incidentes en una zona donde persisten tensiones entre potencias regionales.
Según fuentes militares y diplomáticas citadas por medios especializados, el Charles de Gaulle —acompañado por fragatas, buques de desembarco y submarinos equipados con misiles de crucero— ya ha atravesado el canal de Suez y se encuentra en ruta hacia el golfo Pérsico. Reino Unido, que lidera la operación junto a Francia, ha desplegado al destructor HMS Dragon, el buque de desembarco RFA Lyme Bay y el submarino HMS Anson, este último capaz de lanzar misiles Tomahawk. Alemania, Grecia, España e Italia también han contribuido con unidades navales, incluyendo dragaminas y buques de suministro.
La iniciativa fue acordada en una reunión celebrada en París el pasado 17 de abril, en la que participaron representantes de más de 40 países de Europa, Asia, África y América Latina —entre ellos India y China—, aunque sin la presencia de las partes directamente involucradas en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los gobiernos participantes han insistido en que su objetivo no es intervenir en la guerra, sino garantizar la libertad de navegación en el estrecho una vez que las condiciones lo permitan.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció en declaraciones recientes que había mantenido conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, para explorar la posibilidad de que Teherán acepte la misión como un mecanismo de desescalada. Además, Macron ha confirmado que discutirá el tema con el presidente estadounidense, Donald Trump, en los próximos días.
Sin embargo, analistas consultados por medios internacionales advierten que, más allá del discurso de neutralidad, la presencia de potencias coloniales como Francia y Reino Unido en la región responde a intereses estratégicos propios, especialmente en un contexto donde el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del comercio mundial de petróleo— sigue siendo un punto de fricción entre Irán y sus adversarios.
La pregunta que persiste es si esta coalición, que combina tecnología naval de última generación —desde drones hasta sistemas de guerra electrónica—, podrá cumplir su objetivo sin desencadenar una escalada. Mientras tanto, el Charles de Gaulle avanza hacia su destino, con la expectativa de que su llegada marque un nuevo capítulo en la dinámica geopolítica del golfo Pérsico.
