Apple mantiene una política muy específica sobre la presencia de sus dispositivos en la gran pantalla, conocida como la «No Villain Clause» (cláusula contra los villanos).
Esta normativa prohíbe que los personajes negativos de las películas utilicen un iPhone. Debido a esta restricción, la elección del teléfono móvil se ha convertido en un «spoiler» oculto, especialmente en el género de los thrillers, ya que permite a los espectadores atentos identificar a los antagonistas basándose en el dispositivo que utilizan.
