Seis meses después de que las declaraciones de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, sobre una eventual situación de emergencia en Taiwán tensaran las relaciones diplomáticas entre Tokio y Pekín, el impacto en el sector turístico japonés es evidente. El flujo de visitantes provenientes de China ha experimentado un retroceso significativo como consecuencia directa del deterioro en los vínculos bilaterales entre ambas naciones.
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