La marca de bebidas alcohólicas BuzzBallz, de origen estadounidense, se encuentra en el centro de un intenso debate tras el lanzamiento de su nuevo producto: una bebida en formato de shot llamada «99». La controversia surge a raíz de las advertencias emitidas por organizaciones benéficas dedicadas a la prevención del consumo de alcohol, las cuales han señalado que el diseño y el precio del producto podrían resultar especialmente atractivos para los menores de edad.
Con un costo de 99 peniques, este nuevo formato ha generado preocupación por su accesibilidad. Las voces críticas sugieren que el empaque y la estrategia de comercialización parecen estar diseñados para captar la atención de un público joven, lo que ha encendido las alarmas sobre el riesgo de fomentar el consumo de alcohol entre los niños.
Por otro lado, el lanzamiento ha estado acompañado de una campaña promocional que busca conectar con la nostalgia de la década de los 2000. En Birmingham, la marca colaboró con el artista Milky para un evento de presentación que intentó evocar las vibraciones veraniegas de aquella época, buscando posicionar el producto en un mercado que, según analistas del sector, es erróneo considerar como totalmente abstemio en el caso de la Generación Z.
Mientras algunos sectores insisten en el peligro que representa este tipo de productos para los adolescentes, otros analistas sugieren que el debate actual sobre las bebidas de colores y bajo costo pierde de vista una realidad histórica: el consumo de alcohol por parte de menores ha sido un fenómeno persistente a lo largo de las décadas, independientemente de la estética o las tendencias del momento. La discusión sobre si la estética de «99» incentiva el consumo infantil continúa dividiendo opiniones entre la responsabilidad corporativa y la regulación del mercado.
