Un nuevo estudio sobre las erupciones del Monte Etna, publicado en Phys.org, ha revelado que el dióxido de carbono y el agua actúan como motores independientes para diferentes tipos de actividad explosiva. Esta investigación permite a los científicos comprender mejor los mecanismos internos que dictan la violencia de las erupciones volcánicas al distinguir cómo cada volátil influye en el comportamiento del magma.
¿Cómo influyen los gases en las erupciones del Etna?
Según la investigación, el comportamiento eruptivo del Monte Etna está determinado por el gas que predomina en el proceso. El dióxido de carbono tiende a impulsar erupciones de tipo estromboliano, caracterizadas por explosiones rítmicas y moderadas. Por el contrario, el agua es el principal responsable de las fases eruptivas más intensas y explosivas. Esta diferenciación es clave, ya que permite identificar qué componente está impulsando la actividad volcánica en tiempo real, basándose en la composición de los gases liberados antes y durante el evento.
La importancia de los volátiles en la dinámica del magma
El estudio subraya que el ascenso del magma hacia la superficie desencadena procesos de desgasificación que varían según la profundidad. A medida que el magma sube, la disminución de la presión permite que los gases disueltos se expandan, creando burbujas que fragmentan el magma. La investigación destaca que el dióxido de carbono se separa del magma a mayores profundidades debido a su baja solubilidad, mientras que el agua permanece disuelta hasta llegar a niveles más superficiales, donde su expansión repentina provoca erupciones más violentas.

Esta distinción técnica no solo mejora el monitoreo volcánico, sino que ofrece una explicación física a la variabilidad observada en el Monte Etna. Al analizar las emisiones de gases, los vulcanólogos pueden prever con mayor precisión el tipo de actividad que se espera, mejorando así los protocolos de seguridad en las zonas circundantes al volcán.
